lunes, 10 de diciembre de 2007

Escrit 2

Texto Naturalista:

Eran tres mujercitas de origen Sud-Africano, de piel colorada y con un rostro cansado pero lleno de vitalidad. La más alta y que parecía la madre, tiraba de un cochecito en el cual llevaba una pequeña niña que iba bien dormidita y en el lado de éste, su hermana, de unos cuantos años mayor que ella las acompañaba.
La madre, vestida con sus atuendos propios de su localidad cargaba una cesta llena de productos de primera necesidad y que por su aspecto debían pesar de lo más. Las ruedas del cochecito, que se lo prestaría la caridad del pueblo, también habrían de suportar grandes esfuerzos ya que todos los bolsillos que éste llevaba incorporados como también las bolsas que colgaban de sus manguitos estaban llenas a reventar. Era curioso como la niña que iba dentro del mismo permaneciera dormida ante todos los bruscos movimientos que hacía el carro de carga; seguramente no dormiría lo suficiente durante la fría noche anterior por la falta de calefacción en su hogar y ahora se sentiría muy a gusto y calentita debajo del Sol radiante que caía. Su hermana que la acompañaba a su lado se la miraba con cara de satisfacción pero al mismo tiempo de cansancio ya que llevaba colgando de su espalda una mochila llena de libros y por la cara también de inseguridad que mostraba, se dirigían hacia la escuela donde sería su primer día.
Era la visualización de una familia emigrante Sud-Africana con escasos recurso económicos, una vida difícil y cruel donde el padre de familia probablemente estaría trabajando en alguna tarea dura para poder llevar algo de dinero, y ellos luchaban para tirar adelante ante una sociedad moderna y cerrada en que muchas veces pasa de todo y hace como si no viera nada, y en escasas circunstancias ofrece las ayudas que deberían prestar a esta pobre gente que lo único que intenta es buscarse un hueco e intentar vivir como la misma sociedad para que ésta no se pueda quejar de los hábitos de estas personas.

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